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Rui Terroso CEO
Rui Terroso - CEO |

Lidiar con personas

1. Todo se basa en la interacción con otras personas. La vida no es más que un conjunto de relaciones: con la familia, con amigos, con proveedores, con clientes, con empleados, entre otros.

 

Saber cómo lidiar con las personas es lo más complicado, pero también es lo que permite que alguien progrese o se estanque.

 

Quien no sabe relacionarse verá comprometidas sus posibilidades de promoción y los resultados obtenidos.

 

2. Mostrar respeto por las opiniones de los demás. Nunca le digas a una persona que está equivocada. Convencido contra su propia voluntad, sigue siendo de la misma opinión.

 

La crítica es inútil porque deja a la otra persona en una posición defensiva y conduce a la búsqueda de justificación.

La crítica es peligrosa porque lastima el orgullo de la otra persona, su sentido de importancia y suscita resentimiento.

 

Somos más que seres racionales emocionales, así  la primera cosa que debemos hacer es ganar el corazón de la persona y luego la cabeza.

 

A través de la crítica, incluso si es correcta, casi nunca se generan cambios duraderos y consistentes

Decir a alguien que está equivocado es un desafío y despierta su oposición.

 

 

3. La única forma de ganar un argumento es evitarlo. No puedes ganar una discusión: si pierdes, ya estás perdido, si ganas, estás perdido.

 

Nunca convierta un desacuerdo en una discusión. No busques confrontación. No se trata de ganar la batalla intelectual, sino de la voluntad y el afecto de otra persona.

 

Dale Carnegie escribió:

"Si el corazón de un hombre está lleno de discordia y malos sentimientos contra él, no puede atraerlo a su forma de pensar o con toda la lógica del mundo".

 

Y esto es lo que sucede cuando alguien trata de estar encima de otra persona. Cuando triunfas sobre tu rival, tu orgullo y tu vanidad están heridos.

 

 

4. La atención a los errores de otros debe hacerse indirectamente. Y si tiene que corregir, hágalo después de un cumplido.

 

Busque caminos alternativos, para decir sin decir. El resentimiento generado por una corrección insensible puede durar mucho tiempo, incluso si se generó con la intención de cambiar una situación que lo requiere.

 

En primer lugar, deje que la otra persona siempre salve su prestigio. Nunca se sienta tentado a estar encima de otra persona. No hagas daño a tu orgullo. No la ataquen. A nadie le gusta recibir órdenes, en el mejor de los casos, hacer sugerencias.

 

Y si tiene que ser más directo, primero alabar algo bueno del otro lado (que lo tiene) y luego pase al tema: ¿por qué el barbero se lava la cara antes de pasar la navaja?

 

Y siempre trate de transmitir la idea de que los errores son fáciles de corregir. No los hagas más grandes solo para parecer más importantes.

 

 

5. Alabanza cada progreso. Sea cálido en su aceptación y generoso en sus cumplidos.

 

Haga que la otra persona se sienta importante y hágalo sinceramente. Respeta y alaba sus cualidades, y si es por algo específico, aún mejor. Esto te hará sentir bien y te dará puntos para otras personas, al aumentar tu percepción de credibilidad y tu propia reputación.

 

La comida es para el cuerpo, la alabanza es comida para el espíritu. Pero, antes que nada, que el cumplido es auténtico. El reconocimiento es tan fácil de realizar que no hay excusa para no hacerlo.

 

 

6. Si el éxito en las relaciones personales tiene un secreto, es la capacidad de valorar el punto de vista del otro y ver las cosas desde ese punto de vista.

 

Siempre debemos tratar de ponernos en el lugar del otro: em-pa-tí-a.

 

En lugar de decir cosas malas sobre los demás, debe hacer un esfuerzo para descubrir por qué hacen lo que hacen y decir lo que dicen. Esto es mucho más beneficioso que la crítica, y ahí es donde surgen la tolerancia y la comprensión.

En lugar de preocuparse por regañar a alguien, trate de descubrir las causas que producen las opiniones y comportamientos de la otra persona.

 

7. No hay nada más halagador para otra persona que saber escucharla con absoluta atención y en un silencio activo.

 

El deseo más profundo del ser humano es sentirse querido, importante, reconocido. Y saber escuchar con atención cumple esta función. Si eres un buen oyente, habrás ganado mucho en el mundo de las relaciones personales.

Todas las personas cordiales hicieron de la escucha un arte. El mejor conversador es siempre el que sabe escuchar mejor.

 

Dale Carnegie también dijo:

"Mostrar interés genuino en los demás, escucharlos con atención, no solo te traerá amigos, sino que también puede generar lealtad a la empresa por parte de los clientes".

 

 

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